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Preguntas de los lectores: promoción y sus plazos

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Tiempo de lectura: 7 minutos

Origen de la serie

Ayer ofrecimos la posibilidad de escribir una entrada sobre el tema que vosotros propongáis. Lo podéis ver en nuestros perfil de twitter y linkedin. Poco tiempo después de la publicación llegaba la primera idea. Su literal era el siguiente:

Como promocionar como ingeniero del estado y plazos para conseguirlo

Deseamos agradecer la contribución y esperamos que sea la primera de muchas.

Sin más preámbulos pasamos a hablar de cómo promocionar en la Administración y cuánto tiempo puede tardar el ascenso.

Con menor extensión y otro enfoque, se habló de este tema en esta entrada.

Nota previa

La pregunta habla de promoción. Nosotros vamos a tratar un tema más general, que es cómo cambiar de destino, es decir, de trabajo. La promoción se entenderá como un caso especial de lo anterior, ya que ese nuevo trabajo es de mayor responsabilidad, mayor nivel o con mejor sueldo.

Nos vamos a centrar en el movimiento entre plazas para funcionarios. No vamos a tratar la promoción a cargos políticos, es decir, de Director General hacia arriba. No conocemos de primera mano cómo se llevan a cabo la selección y, por tanto, la promoción, por lo que preferimos no entrar en ello.


Definiciones

Antes de empezar a hablar del tema, consideramos necesario aclarar ciertos conceptos.

Relación de puestos de trabajo (RPT)

Así como en una empresa privada la plantilla es algo relativamente dinámico, en la Administración no. En una empresa dos personas pueden tener distinto sueldo para el mismo trabajo. Del mismo modo, contratar a alguien no es algo especialmente traumático. Basta con que se le necesite y haya dinero para pagarle. Quizá esto no sea tan fácil, pero si se cumplen los requisitos la cosa no va más allá.

En la Administración existe lo que se llama Relación de Puestos de Trabajo, RPT para los amigos. Simplificando mucho, es un documento en el cual se inventarían todas las plazas del ministerio u organismo que sea. Los detalles que consideramos más relevantes de cada una de ellas que se concretan en la RPT son:

  • Subdirección de la que depende.
  • Nivel.
  • Grupo de funcionarios que la puede ocupar (A1, A1/A2, A2,…).
  • Complemento específico.
  • Si se ocupará por libre designación o por concurso.
  • Si la plaza está ocupada o no.

De este modo, la RPT de un ministerio, por ejemplo, define el número de “sillas” máximas que puede haber y sus características.

Para los curiosos, aquí podéis consultar la del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Suelen publicarse en la sección de Transparencia de cada ente.

De este modo, si alguien está sentado en una silla, nadie más cabe. Si no hay sillas libres, no puede entrar nadie a la fiesta. Esto tiene matices, como veremos posteriormente.

Formas de cambiarte de silla

Vaya por delante que de lo que vamos a hablar ahora no es de cómo ser el dueño de una silla nueva. Nos vamos a referir a cómo poderte sentar en una silla diferente. No es lo mismo.

Las formas que existen (o al menos las que conocemos) son dos:

  1. Comisión de servicios.
  2. Adscripción provisional.

Si te vas en comisión de servicios lo que pasa es que dejas de sentarte en tu silla para sentarte en la de otro, en el mismo ministerio o donde quiera que sea. Tu silla sigue siendo la primera, pero no te sientas ahí. Lo haces en una diferente, que no es la tuya. Evidentemente, tu sueldo y tus tareas son las correspondientes a la nueva silla, sino el cambio no tendría ninguna gracia.

En la adscripción provisional la cosa es similar, ya que te vas a sentar en una silla que no es tuya. El matiz es que te has desprendido de la que tenías en propiedad. Mientras estés en esta situación, si algo va mal, no tienes donde sentarte. Para vuestra tranquilidad hay que decir que muy mal tiene que darse para que te echen de la silla.

En ambos casos el procedimiento es similar: alguien quiere que te vayas a trabajar con él, te pide a tu jefe y él tiene que autorizarte el cambio.

Formas de ser el dueño de una nueva silla

Aquí estaríamos en el epígrafe “Procedimientos para la provisión de puestos” del tema 18 del grupo II del temario de la oposición.

Si la plaza es de concurso, se publicará el mismo y ganará el que más puntos tenga. Si es por libre designación, también se publicará la convocatoria y se elegirá al que se considere más idóneo.


Teniendo en la cabeza lo anterior, veamos cómo una persona se mueve. Como podréis ver, es algo sumamente prosaico y carente de toda épica.

Búsqueda de oportunidades

Si te quieres cambiar de puesto, lo que hay que hacer es investigar dónde hay sillas libres o que se prevea que van a quedar libres pronto. ¿Cómo se hace eso? … ¿En serio tenemos que decirlo?

Para los menos perspicaces, uno se entera de nuevas oportunidades haciendo alguna de estas cosas:

  • Hablando con tus compañeros o con personas que no tocarías ni con un palo pero que sabes que pueden colocarte.
  • Metiendo tu perfil en Funciona.
  • Asaltando al subdirector de la subdirección en la que te gustaría trabajar para contarle lo mucho que te gustaría estar en su equipo.
  • A través de las ofertas que publica ASIINDUS.
  • Peinando RPTs buscando plazas vacantes e interesándote por ellas.
  • Con cualquier otro tipo de acciones que a todos se nos pueden ocurrir.

Como las RPTs son las que son y están como están, hay que tener paciencia hasta que salga algo que te pueda interesar.

Pelea por esa oportunidad

Raro sería que fueras el único al que le interese ese puesto.

Generalmente el subdirector de turno suele pedir los CVs de los interesados, mantiene entrevistas con ellos y acaba escogiendo al que considera mejor.

A partir de aquí se supondrá que la plaza se provisiona a través de concurso. No hemos estado en plazas de libre designación, por lo que no podemos hablar de ellas con conocimiento de causa, salvo un pequeño detalle que indicaremos.

Realizar el cambio

Como se ha dicho, una vez que se tiene al candidato hay que mover papeles. Parece una tontería, pero entre unas cosas y otras, si la cosa se da bien, igual pasan dos meses. Hay que tener en cuenta que cobras por lo que seas a primero de mes, por lo que se tiende a hacer los cambios con efecto ese día. Si pierdes ese tren, te toca esperar otro mes.

El cambio se hace, casi siempre, en comisión de servicios o adscripción provisional.

Apropiarte de la nueva silla

Para poder hacer esto tiene que haber un concurso. Cada funcionario solo puede tener una silla en propiedad.

Como los requisitos que se puntúan deberían estar relacionados con la plaza concreta, lo que suele pasar es que se deja pasar uno o dos años con la persona en comisión de servicios o adscripción provisional antes de sacar la plaza a concurso.

De este modo, curiosamente, los requisitos o cursos que se solicitan se parecen bastante a los que acreditará la persona que está ocupando la plaza antes del concurso (“la plaza tiene bicho”). Por este motivo, presentarte a ver qué pasa se suele llamar ir de paracaidista.

Nota libre designación: en algunos casos sí que se publica la libre designación “sin bicho dentro”. En estos casos cada uno presenta la documentación que considera oportuna, hay entrevistas y se selecciona a uno de los candidatos.

Cosas que pueden ir mal

Así explicado todo parece más o menos fácil. Digamos que pueden surgir problemas.

Recursos Humanos no autoriza el cambio

Este problema suele suceder típicamente a los nuevos funcionarios. RRHH suele pensar que no es prudente el cambio hasta que no transcurra un plazo determinado. En su momento en Industria eran 6 meses, creemos, pero no nos extrañaría que las cosas hayan cambiado.

Hasta que no pase ese periodo, nada puede pasar. Toca esperar sin más.

Tu jefe no te deja ir

Esto suele ser lo más habitual. Dejar una plaza libre puede ser un dolor de cabeza, por lo que hay casos en los que tu superior no te firma el papel.

Una cosa que se suele decir es “consígueme a alguien que ocupe tu plaza y te autorizo la comisión”. En este caso, la persona interesada dará la máxima publicidad a la plaza para conseguir el cambio. El único problema es que como todo el mundo haga lo mismo la única manera que al final todo funcione es que alguien quiera cerrar el círculo.

También se han dado casos de plazas en las que el jefe el primer día le dice al funcionario que acaba de llegar (estamos hablando de un primer destino) algo así como que se va a comer dos años, quiera o no quiera. Suena muy mal, pero no se puede negar que tienes las cosas claras desde el primer día.

Al final la sangre no suele llegar al río y el jefe firma (quizá a los dos años y un día, también hay que decirlo).

Epic fail

Lo que sigue pasó hace más de cinco años, por lo que se entenderá que todo ha prescrito ya.

Como se ha contado, quien tiene la iniciativa del cambio es un subdirector. Supongamos que el subdirector A lo pide y cuando la persona llega está el subdirector B (A distinto de B, por si queda alguna duda).

Al subdirector B la nueva persona no le cuadra y deshace la comisión de servicios. La persona vuelve a la casilla de salida sin posibilidad de cobrar las 20.000 pesetas (parece que ahora se cobran 200€).

Solo conocemos de un caso. No creemos que la cosa sea en absoluto habitual.

Plazos

Como se ha podido ver, la cosa es difícilmente predecible, una vez que sabes que nadie te va a poner problemas y todo el trámite administrativo irá bien a la primera.

Se suele empezar con un nivel 26. En su momento se podía entender que en unos 2 años podías tener el nivel 28. Ahora mismo parece que esto no lo puedes dar por seguro, ya que ha habido mucha gente nueva que ha entrado en los últimos años. No obstante, también es cierto que se prevé que mucha gente se jubile, por lo que lo que uno no consiga a través de su propia iniciativa, puede ser que lo consiga gracias al mero paso del tiempo.

Pasar del nivel 28 es entrar en terreno pantanoso, ya que nos movemos en las libres designaciones, en las que además de ser bueno, se suele necesitar estar ahí.

Hay sitios que se consideran más estables que otros y cuesta más ascender. En su momento la subdirección general de energía eléctrica era una balsa de aceite. Sin embargo, en un periodo relativamente corto de tiempo se produjeron una serie de movimientos y promociones que nadie jamás habría pensado que fueran posibles.

Si el subdirector es TECO o TAC, por ejemplo, al ser cuerpos con una movilidad mayor que la nuestra, podría suceder que la plaza en el corto o medio plazo quedase vacante, en cuyo caso podría suceder que el escalafón se moviera, como en el chiste de la muerte del Papa y el monaguillo (para los curiosos, solo lo hemos encontrado aquí; buscad “monaguillo” y ahí está; el resto del artículo ni lo hemos leído).

Nuestra recomendación podría ser que si no tienes necesidad imperiosa por ascender o ganar más dinero que tengáis paciencia. La carrera administrativa es relativamente corta y tampoco consideramos vital quemar etapas en seguida. Si tenéis necesidad de aumentar vuestros ingresos, moveos y no tengáis ningún reparo en pedir ayuda. El cuerpo no es especialmente gregario, pero quizá lo único que necesite es que alguien quiera apoyarse en él para iniciar el cambio.

Contacto

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