Hay al menos tres momentos críticos: la publicación de la Oferta de Empleo Público (OEP), la publicación de la convocatoria y la realización del primer examen.
La OEP es el documento en el que el Gobierno fija cuántas personas contratará como máximo el año siguiente, con desglose por cuerpos. Por ley debe publicarse en el primer trimestre del año. Históricamente era el momento en el que la gente se planteaba opositar y las academias organizaban charlas informativas; en 2019 se publicó la semana del primer examen, lo que complica la simultaneidad de grupos. Por eso optamos por dos clases mensuales en lugar de semanales. Además, al haber un único tribunal, la siguiente oposición empieza cuando termina la anterior.
La convocatoria la publica el ministerio al que está adscrito el cuerpo (Industria, Comercio y Turismo para los Ingenieros Industriales) y es el principio formal de la oposición: fija el tribunal y el temario y establece que el proceso debe terminar en un año desde su publicación en el BOE. El plazo para presentar la instancia suele ser de 20 días hábiles, y al final de ese plazo hay que cumplir todos los requisitos. Si estás cursando el máster habilitante, tienes que haberlo terminado antes de que venza (unas 4 semanas, más si hay festivos); si no, toca esperar un año. Si hay margen, valora acelerar la obtención del máster.
El primer examen debe hacerse antes de 4 meses desde la publicación de la convocatoria, y hasta ahora siempre se ha cumplido: en la OEP 2015 fueron 3 meses y medio (el temario se modificó sustancialmente) y en las siguientes, unos 2 meses y medio.
¿Hasta cuándo merece la pena empezar a estudiar para la próxima oposición? Si nunca has estudiado el temario, el umbral lo defines tú: los primeros meses la productividad es baja, y empezar con la convocatoria y llegar con más de 20 temas bien estudiados es poco probable. ¿Merece la pena con un 25 % de probabilidad de éxito? Nuestra opinión es que la oposición hay que quitársela de encima cuanto antes: si cuatro personas en esas condiciones se animan, tres probablemente suspendan el primer examen, pero la cuarta puede aprobar, y las tres que suspenden llegan mejor preparadas a la siguiente. Empezar en cualquier momento se justifica si no tienes nada mejor que hacer hasta el primer examen, quieres ser funcionario y dispones de recursos económicos.
Si repites, ya conoces la dinámica: valora si tienes tiempo para llegar al examen con garantías.