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Edad para ser funcionario

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Aclaración previa

Para todos aquellos que tengan la duda de si es mejor opositar recién acabada la carrera o con algún año de experiencia laboral, vaya por delante que, al no ser algo que se valore de forma explícita en el proceso selectivo, cada uno puede hacerlo cuando le surja la inquietud, sin plantearse otro tipo de condicionantes. En este artículo comentábamos este hecho.

Entonces, ¿a santo de qué plantearse una entrada para hablar de esto? Pues un correo que nos ha llegado recientemente. En él el interesado o interesada nos preguntaba, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

Estoy a falta de TFM de terminar el máster y estoy valorando prepararme las oposiciones a ingeniero del estado, querría saber si sería muy complicado alcanzar un nivel 30 en 10-15 años.

Para el que no entienda la duda, el nivel 30 es el más alto en la Administración, por lo tanto, en el que se deberían cobrar los salarios más altos. No todo el mundo consigue tener un puesto de ese nivel.

La persona se da un margen de 10-15 años para conseguirlo, por lo que, a pesar de la sorpresa que nos causó, mirado fríamente, tampoco consideramos que él o ella quiera ser un tiburón de la Función Pública. Quizá sea ambicioso, pero no parece tener una ambición desbocada. Por cierto, ser ambicioso no es nada malo (ver esto o esto).

Esto ha hecho reflexionar al redactor de este blog sobre la posible diferencia entre alguien que apruebe la oposición recién acabada la carrera y otro que lo consiga tras haber cotizado unos 10 años, por poner un número.

Soy plenamente consciente de que no todo el mundo es igual y que cualquier generalización es injusta. Por lo tanto, que nadie se tome demasiado en serio lo que voy a decir.

Posibles características de un recién licenciado

Una persona que acabe la carrera, oposite y apruebe a la primera puede llegar a tener un problema muy grande: creer que en la vida todo es fácil cuando, quizá, lo único que ha pasado es que ha tenido suerte.

Este hecho puede ser el origen de ciertos sesgos en el análisis de la realidad que puede hacer. Entre otros, los siguientes:

  • No entender el esfuerzo que otros tienen que hacer por aprobar la oposición. Queramos o no, juzgamos por nuestra experiencia. Si para alguien algo ha sido una fiesta, puede resultarle difícil de entender que para otros eso ha sido una pesadilla.
  • Creer que es normal cobrar unos 2.000€ al mes en la primera nómina. Ahí fuera hace mucho frío. Como en el caso anterior, puede ser complicado darse cuenta si solo te miras al ombligo.
  • Considerar que él o ella sabe más que nadie porque está en el Ministerio. Había todo un subdirector general, unos 60 años cuando lo conocí, que tenía colgado en su despacho un cartel donde ponía algo así como que “en caso de discusión tiene razón el que esté en el ministerio”. Se podría responder con la WHISTLER’S LAW: “You never know who’s right, but you always know who’s in charge” (tomado aquí, siendo su origen este).

Lo que también es incuestionable es que, por su juventud, debería tener, entre otras, características como:

  • Gran capacidad de trabajo. Al fin y al cabo, están por estrenar.
  • Creatividad. Artículos como este y este podrían avalar la idea. Por otro lado, aunque no es lo mismo, la Medalla Fields se da a los menores de 40 años.
  • Mejor conocimiento de las nuevas tecnologías. Creo que esto no hace falta explicarlo.

Posibles características de un profesional con años de experiencia

El que llegue a la función pública tras haber pasado por la empresa privada es posible que su desempeño dependa de la motivación por la que optó por preparar oposiciones. En cualquier caso, como factores positivos podría aportar lo siguiente:

  • Conocimiento de los sectores en los que ha trabajado. Desde el Ministerio es materialmente imposible tener un conocimiento profundo sobre la práctica de ningún sector. Todo lo que se puede saber se obtiene de informes, documentos o charlas informales con los agentes. Tampoco vamos a decir que esa información sea falsa, pero sí que es incompleta.
  • Trabajo en equipo. Todos creemos que trabajamos muy bien en equipo porque en la carrera hemos hecho algún curso o en la asignatura X la nota era una combinación de lo que hacíamos nosotros y lo que nosotros hacíamos con otros. En la vida real las cosas son algo más complicadas y tener un cierto poso ayuda a trabajar bien con otros. A mi modo de ver, se trabaja bien en equipo si todo el mundo tiene una carga de trabajo similar y todo el mundo puede aprender algo de sus compañeros. Lograr esto no es tan fácil como puede parecer.
  • Perspectiva a la hora de abordar problemas. Aquí tiraremos de la matriz de Eisenhower. Ayuda a decidir cómo afrontar los problemas. Simplificando mucho, hay que distinguir si una cosa es urgente o no urgente y, a la vez, si es importante o no importante. En función de en qué cuadrante quede, se abordará de un modo o de otro. Dicho esto, en igualdad de condiciones, me fío más de la opinión de un cuarentón o cincuentón que de la de una persona de veintitantos.

No obstante, toda cara tiene su cruz. Podría suceder que esta persona tuviera alguna actitud al menos preocupante, como podría ser:

  • Saber demasiado. Usando la terminología estándar en este ámbito (se recomienda encarecidamente leer este documento para su comprensión), este colectivo, por los años vividos, curtidos en mil batallas, pueden ser expertos en las técnicas del passing brown y swapping brown, lo cual puede ser un problema para sus compañeros de subdirección.
  • Escasa flexibilidad. Como dice Masha, “enseñar un truco nuevo a un oso viejo, ni hablar”. Pues lo mismo pasa, con miles de salvedades, con gente con una determinada edad. Puede ser complicado.

Conclusiones de todo lo anterior

Básicamente, que hay que encontrar un equilibrio, ya que no hay solución perfecta. Ambos perfiles tienen cosas buenas y cosas malas.

Quizá por la edad que empiezo a tener, considero que en la Administración debería prevalecer la experiencia y el sosiego en el análisis y, quizá, la audacia en la ejecución, por lo que ambos perfiles tienen cabida.

Sin embargo, la Administración es un ente mastodóntico con unas inercias brutales, lo cual, per se, no tiene por qué ser malo. Por este motivo, considero que hacen falta, ahora más que nunca, personas que hayan vivido otras realidades para que se den cuenta que las cosas pueden hacerse de forma diferente y asuman el reto de intentarlas cambiar.

Una persona que ha crecido viendo ciertas cosas como normales es más difícil que sea consciente que eso no está bien.

Pero tampoco puedo ocultar que me gustaría poder trabajar con gente que al ver la imagen que ilustra este post automáticamente hayan pensado en Kickboxer.

Otra conclusión, basada en un criterio muy peregrino

Al final lo que probablemente sea lo más relevante en un trabajo es la ilusión. Recientemente he visto el vídeo que sigue, en el que se comenta la película La historia interminable.

Posteriormente vi la película en Netflix.

Después de hacer las dos cosas, creo que me daría igual la edad que tengan mis compañeros si al ver la película han sentido algo. Para ello, recomiendo a los insensibles como yo, que vean el vídeo de youtube antes.

Contacto

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2 Comentarios

  1. Rodrigo
    20 septiembre, 2020 at 13:56 — Responder

    Buenas,
    soy estudiante de industriales y he empezado a informarme sobre esta oposición, supongo que esta pregunta habrá sido ya respondida en alguno de sus posts pero no he encontrado respuesta, así que allá va: ¿merece la pena hacer la oposición después de tener que hacer el máster habilitante?
    Dicho de otra manera, una carrera que se está viendo muy solicitada en el sector privado, ¿son precarios los sueldos y las condiciones en lo privado como para opositar y asegurar?
    Le recuerdo que soy estudiante y no se mucho sobre el tema ni siquiera de como va en lo privado, lo que leo a veces es que tiene demanda pero nada de si el sueldo es mejor que de ingeniero del estado, días de vacaciones, horarios…
    Espero que me lea, muchas gracias!

    • 20 septiembre, 2020 at 16:40 — Responder

      Nosotros te podemos informar de lo que supone ser funcionario. De la privada no podemos decirte nada.

      Como funcionario puedes tener al entrar un sueldo de unos 35.000€ – 38.000€ al año, con 22 días de vacaciones, 6 de libre disposición y 37,5 horas de trabajo semanales.

      Mira las alternativas, compara y mira a ver qué te puede interesar más.

      Por último, piensa que un trabajo no solo hay que valorarlo por los parámetros que yo he puesto. Hay muchos más a considerar.

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