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Comentario sobre una noticia de oposiciones (y II)

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Introducción

En nuestra entrada anterior comentábamos un condición de contorno relevante para el análisis de las oposiciones en España. Nos referimos a quién oposita actualmente en España. Este análisis es completamente sesgado, ya que se basa únicamente nuestra experiencia. Todo ello surgía de la publicación de esta noticia.

En esta entrada intentaremos analizar cómo de buenas o malas son las oposiciones como método de selección de personal. Se pondrá un especial énfasis en las oposiciones al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.

Consideraciones previas

En primer lugar no podemos olvidar el marco constitucional. En este sentido la Constitución Española, en su artículo 103.3 dice:

La ley regulará el estatuto de los funcionarios públicos, el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, las peculiaridades del ejercicio de su derecho a sindicación, el sistema de incompatibilidades y las garantías para la imparcialidad en el ejercicio de sus funciones.

Ahora el problema está en saber qué tenemos que entender por mérito y capacidad. Dada la historia de las oposiciones, entenderemos que éstas cumplen con estos principios. Ya sería mala pata que sólo estas pruebas cumplieran con estos dos requisitos. Imaginamos que habrá más.

En segundo lugar, dado que es particularmente complicado despedir a un funcionario, hay que tener presente que, no importa el método que emplees para escogerlo, lo vas a tener en plantilla, probablemente, hasta que se jubile. Dicho de otro modo, alguien que apruebe este año con 30 años, seguramente se pase al menos otros 30 cobrando del Estado.

En tercer lugar, existe un porcentaje significativo de funcionarios que abogan abiertamente por cambiar de trabajo cada 4-5 años. En algunos casos el cambio supone una evolución natural en tu carrera profesional. Una promoción, por ejemplo. En otros, es un cambio radical. Dicho de otro modo, es pasar a hacer algo de lo que antes no tenías ni la más remota idea.

Ventajas e inconvenientes de las oposiciones según la noticia

Las ventajas son pocas.

  1. El sistema evita el amiguismo y el enchufismo.
  2. El sistema actual de oposiciones deja a gente buena fuera, pero son pocos los malos que entran

Básicamente los inconvenientes se refieren a los siguientes aspectos.

  1. Opositar generalmente conlleva dedicación exclusiva, no siendo posible compatibilizarlo con ningún tipo de trabajo.
  2. En una oposición pura la experiencia previa no se valora explícitamente.
  3. El sistema es obsoleto, desigual e ineficaz.
  4. Los temarios son demasiado amplios.
  5. Prevalece la memoria sobre otro tipo de habilidades.
  6. Un mal día el día del examen puede arruinar el esfuerzo de meses o años.
  7. No se valoran aspectos como los idiomas, competencias digitales o habilidades blandas (iniciativa, creatividad o pensamiento crítico, entre otras).
  8. No hay un planificación de acuerdo a las futuras necesidades que ya se prevén (big data, por ejemplo).
  9. Dado el esfuerzo requerido (tiempo y dinero), no todo el mundo puede plantearse opositar.
  10. No se valora la vocación de servicio público.

Análisis bajo el punto de vista de las oposiciones al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado

La valoración de las ventajas se acaba pronto. Consideramos que son exactas y precisas, pero como en el caso del chiste, habría que ver si sirven para algo. Parasemos por tanto a los inconvenientes.

Opositar generalmente conlleva dedicación exclusiva, no siendo posible compatibilizarlo con ningún tipo de trabajo

No se puede negar que alguien que sólo estudie podrá dedicar más horas al estudio y, sobre el papel, tener más opciones para aprobar. Como argumento no se puede negar. Ahora bien, tiene matices.

En primer lugar, la Academia T.E. preparó a los opositores que fueron el primero y segundo de la promoción de 2016. Ambos trabajaban. Uno en una universidad y otro en un órgano regulador. Quizá no era consultoría, pero no deja de ser un trabajo en el que tienes que rendir las horas que ahí estés.

Por otro lado, ahora mismo tenemos un porcentaje relevante de opositores vivos en el proceso que también trabajan. Algunos de ellos, por lo menos cuando nos cantan los temas, lo hacen suficientemente bien. No es descartable que algunos, esperamos que muchos de ellos, aprueben la oposición. De este modo, al menos en esta oposición, es posible aprobarla mientras trabajas. Sin irse muy lejos, el que escribe esto la aprobó así y entonces eran 12 plazas.

En una oposición pura la experiencia previa no se valora explícitamente

Este argumento es falaz hasta decir basta. Intentemos argumentarlo.

Todos nosotros somos la suma de lo que hemos vivido. Estudiar una oposición supone un trabajo de estudio, pero también de síntesis y de exposición de un material. Si alguien cree que 8 años de experiencia como abogada, como se dice en la noticia, no le va a poner en una posición distinta que un recién graduado, tenemos un problema.

De entrada, esa persona debería saber distinguir entre lo importante y lo que no lo es. Por otro lado, es de esperar que haya tenido algún tipo de exposición a situaciones estresantes, tales como reuniones con clientes. Si esto no te enseña nada para para la gestión de tu participación en una oposición, o tu oposición es muy diferente a la de Ingenieros Industriales del Estado o alguna otra cosa está pasando.

Ahora bien, no podemos discutir que directamente, no estás en una situación de ventaja, pero puestos a argumentar, el chaval que se ha sacado todo matrículas en la carrera también podría decir que eso es un mérito. Puestos a llegar más lejos aún, estoy seguro que muchas madres, por no decir todas, serían capaces de firmar con su propia sangre que su hijo en lo único que piensa es en ser abogado del estado, registrador de la propiedad o notario. ¿Es esto un mérito? Quizá habría que poner en algún sitio la línea. Y todo esto sin entrar a valorar si puntúa igual trabajar en Garrigues, por ejemplo, que con tu cuñado que también es abogado.

El sistema es obsoleto, desigual e ineficaz

Antes alguna definición.

Obsoleto: Anticuado o inadecuado a las circunstancias, modas o necesidades actuales.

Desigual: Que no es igual. Diverso, variable.

Ineficaz: No eficaz.

Eficaz: Que tiene eficacia.

Eficacia: Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera.

Obsoleto: hombre, si la cosa viene del siglo XIX, nuevo, lo que se dice nuevo no es. Lo de inadecuado está por ver.

Desigual: aquí la cosa está algo más pantanosa. Consideramos que, al menos en las oposiciones dependientes del Estado, entre los que se presentan hay igualdad. Se podría matizar si existe esa igualdad entre todos aquellos que se podrían presentar a las oposiciones. Ver el comentario al punto 9 (Dado el esfuerzo requerido (tiempo y dinero), no todo el mundo puede plantearse opositar).

Ineficaz: para poder hablar de esto habrá que aclarar el efecto que se desea. Una vez tengamos eso claro podremos hablar.

En definitiva, la afirmación presupone muchas cosas, todas ellas discutibles, por lo que poco aporta al debate.

Los temarios son demasiado amplios

Aquí la verdad que la argumentación puede patinar bastante. Si soy sincero, de todo lo que aprendí en los temas de la oposición, he puesto en práctica en mi labor como funcionario un porcentaje bastante escaso. Más o menos lo mismo de todo lo que aprendí en la carrera.

¿Es una paliza? Sí, no se puede negar, pero si aceptamos el modelo de las oposiciones, y se quiere tener algún margen para poder discriminar, probablemente estés abocado a tener un temario razonablemente amplio.

Prevalece la memoria sobre otro tipo de habilidades

En este caso nos centraremos en nuestra oposición, la del cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Consideramos suicida que alguien pretenda aprobar la oposición mediante pura fuerza bruta, es decir, tirando únicamente de memoria. Por el motivo que sea, en esta oposición no hay que saberse nada de memoria, pero sí entender razonablemente diversos aspectos de la regulación o la economía.

La Academia T.E. siempre ha defendido que lo primero que hay que hacer es entender el tema antes de poderlo estudiar. Cualquier otra cosa es pan para hoy y hambre para mañana. ¿Que hay que recordar alguna cosa? No lo podemos negar, pero son cosas tremendamente concretas y acotadas.

En ningún caso hay que aprenderse el Código Civil, que, por cierto, sólo tiene 1.975 artículos. Existen ciertos rumores de que para aprobar ciertas oposiciones hay que aprenderse muchas leyes de memoria. (…) Parece ser cierto, aquí y aquí. Lo único que puedo decir es que dudo que memorizar el Código Civil sea un fin en sí mismo, sino un medio. Puede parecer una diferencia banal, pero si se piensa algo sobre ello creo que se puede concluir que no tiene nada que ver.

Enlazando con el tema de la gente con experiencia laboral, antes de poder memorizar algo, tienes que tener ese algo. Esa tarea ya no es de memoria. Es la elaboración de tu tema a partir del material que tienes a tu disposición. Aquí hay que tener algo de criterio y una cierta capacidad de síntesis. En nuestra opinión, estas habilidades sí que deberían ser valorables, y se valoran, bajo cualquier tipo de prueba de acceso que se fije para acceso a la función pública.

En este sentido, dudo que exista ninguna oposición en la que el preparador dé un texto tan elaborado que le diga al opositor “apréndete esto de memoria y si lo haces aprobarás”.

Un mal día el día del examen puede arruinar el esfuerzo de meses o años

No se puede negar que alguien puede tener un mal día el día de un examen. Yo, personalmente, si sé que voy a conducir muchas horas un día, intento irme a dormir la víspera antes para poder descansar. Del mismo modo, dudo que nadie que vaya a correr una carrera importante no haga sus estiramientos y algo de calentamiento antes de ponerse a correr.

Dicho de otro modo, shit happens, pero estaremos todos de acuerdo que muchas cosas se pueden prever. No hacerlo es ser un inconsciente. A modo de ejemplo, tenemos dos embarazadas entre nuestros alumnos. Les hemos animado encarecidamente a que avisen a tribunal ya, no sea que cuando llegue el momento no dé tiempo y se puedan quedar sin poder hacer algún examen. Esto se llama previsión y evita muchos problemas.

No se valoran aspectos como los idiomas, competencias digitales o habilidades blandas (iniciativa, creatividad o pensamiento crítico, entre otras)

Aquí la cosa es particularmente conflictiva. En primer lugar, si no has evaluado a alguien en relación a un determinado parámetro, lo único que puedes saber es que no tienes información en relación a ese aspecto. Quiero decir con esto que si no valoras la iniciativa de los opositores, por ejemplo, argumentar que estos no la tienen es, como poco, hacer trampas. Habrá que verlo.

A esto se le suma que va a ser gente que las vas a tener en plantilla probablemente 20 años como poco. Admito que quizá el día de su nombramiento fueran inútiles en todos los aspectos relevantes, pero si pasados unos años lo siguen siendo, quizá el problema sea de la empresa, no del trabajador. En este sentido tengo que decir que en ningún otro sitio me han pasado más ofertas de formación que en la Administración, en cualquiera de los sitios en los que he estado.

No obstante, sin ser un experto en temas de educación o de formación universitaria, tanto los idiomas como la formación en capacidades parece ser más viejo que la tos y creo que tras Bolonia estos aspectos están mucho más presentes en las aulas. Desde luego, cada tiene un desempeño diferente en estas habilidades, pero cabría suponer, al menos en teoría, que todos los que pasaron por la escuela y universidad en los últimos ¿5?, ¿10?,  ¿15? años tienen al menos un mínimo. Cualquier otro cuestionamiento es poner en duda el sistema actual de formación.

Aquellos que superamos ese umbral, quiere decir que ya tenemos una edad. Por lo tanto, aunque sea sólo porque hemos tenido que sobrevivir en este mundo, algún conocimiento tendremos de idiomas, competencias digitales o habilidades blandas.

En relación a esto, considero muy importante resaltar el hecho diferencial de los Ingenieros Industriales del Estado. Muchos de nosotros aprobamos tras al menos 5-10 años de experiencia profesional previa. Esto hace que muchas de estas otras habilidades ya las traigamos de casa. Alguien que apruebe al acabar la carrera quizá pueda estar menos formado en estos aspectos y quizá su adaptación pueda ser algo más costosa.

No hay un planificación de acuerdo a las futuras necesidades que ya se prevén (big data, por ejemplo)

Este problema podríamos considerar que es primo hermano del anterior. Claramente, si no se evalúa una competencia, es imposible saber si la gente que aprueba será o no competente en ello. Por tanto, si no incluimos, por ejemplo, temas referidos al big data o robótica, difícilmente podremos saber si los que aprueban saben de ello o no. De este modo, igual los que seleccionemos saben, o no, de estas cosas que sería interesante tener. En cualquier caso, es algo tendencioso decir que los que aprueban un oposición no tienen ni idea de algo.

Pero volvemos al tema de que vamos a tener esa gente en plantilla al menos 20 años. De nuevo, puedo admitir que el primer día no sepan de algo. Si pasados 5 siguen siendo incompetentes, me da que el problema entonces es de la patronal, no del sistema de selección de personal. Bajo este punto de vista, si todavía no es una necesidad hoy, sino que es algo que se prevé, igual se puede ser algo reactivo. Como planteamiento no me parece el mejor, pero tampoco parece algo dramático.

Insisto en el tema de formación. La Administración, hasta donde conozco, funciona en este aspecto bastante mejor que algunas empresas en las que he estado. Evidentemente, hay ciertas restricciones en cuanto a lo que se puede hacer, pero la cosa funciona razonablemente bien.

Aquí, de nuevo, los Ingenieros Industriales del Estado considero que tenemos un plus respecto a otros cuerpos. El hecho de tener gente que ha trabajado más de 5 años en la empresa privada hace que nos incorporemos con un bagaje que nos debería hacer especialmente valiosos en la Administración.

Puedo comentar un ejemplo. Surgió una oportunidad en la Agencia Tributaria. Era algo tremendamente específico, ya que la cosa, hasta donde averigüé, implicaba diseñar un nuevo centro de procesamiento de datos (CPD). Pues resulta que un compañero del cuerpo se había dedicado en su antigua etapa profesional a ello. Fue seleccionado, como no podría ser de otro modo.

Para concluir, creo que la Administración Pública ha demostrado que cuando quiere, está al último grito. Un caso podría ser la presentación de la renta a través de internet, al menos en su momento. Prejuzgar su desempeño futuro por cómo se selecciona el personal quizá se algo injusto.

Dado el esfuerzo requerido (tiempo y dinero), no todo el mundo puede plantearse opositar

Como creo que dice la noticia, si el sistema es bueno, que está por ver, satanizarlo por estas cosas, que igual tienen solución vía becas, quizá no sea lo mejor.

Tirando de demagogia, igual no me he casado con mi mujer ideal porque he “rechazado” a miles, por no decir millones, de candidatas válidas. Pues es cierto, pero en una vida no hay tiempo de “entrevistar” y “conocer” a tantas y al final hay que seleccionar entre lo que tienes más a mano.

Igual hay que crear un meetic que reduzca los costes de transacción. Si se nos ocurre algo lo publicaremos. De momento, el argumento planteado en la noticia de las becas no nos parece mala idea, ya que parece solucionar el problema.

No se valora la vocación de servicio público

¿Qué es la vocación de servicio público? Yo tengo una idea, pero me da que si preguntamos a 100 persona tendremos 100 respuestas, todas ellas diferentes y válidas.

Si sumamos a esto que la gente tiende a mentir en una entrevista, me da a mí que pedir esto en una oposición es más un brindis al sol que no otra cosa.

En mi opinión un funcionario es alguien que conoce las leyes y las hace cumplir. En esta definición está implícita la vocación de servicio público. ¿Dónde? En la palabra “leyes”. Dicho de otro modo, prefiero un funcionario gris que cumple con la ley que no otro que, por un supuesto servicio público, dinamita toda la legislación vigente. Es difícil no pensar en lo que está pasando, ha pasado y pasará en un rincón de este país cuando uno escribe sobre esto.

Conclusión

De todo lo anterior, podría parecer que estamos absolutamente a favor de las oposiciones tal y como están ahora mismo organizadas. Tampoco es eso. No podemos dejar de acuerdo que como método de selección parece bastante mejorable. Sólo tiene un problema, y es que la Constitución habla de mérito y capacidad. Idear otro sistema que cumpla con ésto quizá no es tan fácil. De entrada, una entrevista de selección, según cómo se haga, puede ser tremendamente subjetiva y la valoración de méritos se tendría que hacer con sumo cuidado. Hasta donde conozco, el método francés de tener una escuela para altos funcionarios parece interesante. Ahora bien, para contratar a personal con un perfil de administrativo, si se opta por este método de formación, igual para dar una clase magistral de inicio de curso te tienes que ir a sitios como este o este para que todos los candidatos quepan.

Lo que no se puede negar es que las oposiciones tienen ventajas. A mi modo de ver, el factor relevante es que sólo es un sistema de acceso, que no debería condicionar en exceso el desempeño futuro, ya que la Administración tiene muchas herramientas para formar a sus empleados. De hecho, según mi experiencia, la Administración es la única entidad que debe haber en España que “contrata” a personal que puede no saber cómo trabajar en su puesto de trabajo, pagando ella la formación del empleado. En muchos casos esto se hace extensible al primer destino de cualquier funcionario.

Por ir acabando, considero especialmente relevante los candidatos que se presentan al cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Como ya se ha dicho, solemos ser gente que hemos trabajado ya en la empresa privada, sabemos lo que hay al otro lado y llegamos a la Administración con unas habilidades que deberían serle de gran utilidad. En este sentido, si tuviera que proponer una sola medida para mejorar el perfil de gente que accede a la función pública, yo obligaría a acreditar al menos 5-10 años de experiencia profesional antes de plantearte opositar. Muchos problemas se podrían solucionar así.

Por último ya, recordad que este post sólo refleja la opinión del autor, que sólo pretende enriquecer el debate. Hay multitud de libros que tratan este tema de manera más estructurada que quizá merezca la pena leer antes.

Despedida

Como siempre, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí para tratar el contenido de este post o cualquier otro relacionado con la oposición.

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