Sobre qué implica ser preparador hay diferentes modelos en diferentes oposiciones. En mi experiencia en la Administración, hablando del tema con compañeros de distintos cuerpos, el estándar habitual parece ser aquel en el cual el preparador guía al opositor, facilitándole, a veces, un temario básico, el cual debe ser desarrollado por él (el opositor).
En nuestro caso, el modelo a seguir, al menos hasta la pasada convocatoria, no era ese. En nuestro caso el modelo era que el opositor subcontrata completamente la elaboración del temario, siendo su única tarea estudiar. Adicionalmente, el preparador o academia puede dar tutorías y, en según qué casos, algún servicio adicional en forma de ayuda con el oral, por ejemplo.
Dada la mecánica de la oposición, un criterio que considero que debe exigirse a un temario es que no genere indefensión ni discrimine a los opositores por un motivo ajeno a ellos. Me explicaré.
Si todos los temas son malos, el temario es malo pero no genera indefensión ni discrimina a ningún opositor. Probablemente todos suspenderán, pero ese es otro tema. Si nos vamos al caso contrario, todos los temas son buenos, tampoco hay indefensión ni discriminación y aprobarán aquellos que estudien y tengan un punto de suerte quizá. El problema está en el punto medio, donde algunos temas son buenos y otros temas son malos. En este caso sí se produce la indefensión del opositor y hay discriminación. Dos personas han podido estudiar los temas el mismo tiempo y haberles sacado el mismo partido, pero aquel que tenga la suerte de tener que desarrollar o cantar un buen tema es posible que apruebe. Sin embargo, su compañero, si le toca un mal tema, lo tiene muy complicado. Recordemos, ambos se saben el temario igual de bien. Sin embargo, dependen enteramente de la suerte. Esta situación, en mi opinión, hay que evitarla a cualquier precio.
En uno de los dos casos, considero que si bien el precio puede resultar excesivo, al menos tienes acceso a un material y preparación que, en base a la historia pasada, podría llegar a justificar el precio pagado.
En el otro caso, no parece estar la cosa tan clara, con el siguiente agravante, esta institución tiene del orden de 60 opositores. Si calculamos el dinero que se ingresa por esta actividad, nos da del orden de 180.000€ (estas cifras están basadas en las tarifas públicas que he podido obtener, en cualquier caso, cualesquiera que sean éstas, no creo que la conclusión a la que llego pueda verse desvirtuada).
A mí, si me dan ese dinero, soy capaz de pagar para que me resuciten al señor Bessemer y al señor Ricardo, por poner algún ejemplo, para que me redacten un buen tema de siderurgia y otro sobre comercio internacional. Y así con todos los temas. Y me parece que me sobraría algo de dinero.
Por tanto, animo a aquellos que hayan podido verse reflejados en este post para que hagan algo. No estamos hablando de un curso que no pasa nada si no lo tengo este año. Estamos hablando de vuestro futuro y, si nos ponemos más técnicos, de la contraprestación por el dinero que habéis desembolsado. En mi opinión, tenéis todo el derecho del mundo de tener el mejor temario que el dinero pueda pagar y aquellos a los que estáis pagando tienen la obligación inexcusable de proporcionároslo.
Podéis creer que tampoco es para tanto, que si la otra institución no llega a los 15 opositores, a vosotros mínimo os tocan 15 plazas. Esa premisa parte de la idea de que 15 de los vuestros pueden superar todas las pruebas y que hay una cierta obligación de cubrir todas las plazas. En este punto tengo que discrepar. Se cubrirán todas las plazas si hay 30 personas que lleguen al mínimo que el tribunal establezca. No creo que le tiemble a nadie la mano para enviar al BOE una relación con únicamente 25, 20 o 18 personas aprobadas. Ha habido al menos un caso no hace tanto que con 12 plazas sólo aprobaron 9 personas. Pensadlo.
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