En una entrada anterior hablábamos sobre cómo afrontar el examen escrito. Esa entrada se escribió antes de la constitución de la Academia T.E., por lo que todo lo que se dice ahí es de carácter teórico, pero poco basado en la experiencia. Tras tres semanas de clases os ofrecemos algunas pistas más.
De manera preliminar, establezcamos los siguientes principios:
- Hay dos formas de estudiar, entendiendo o de memoria. En el mundo real cualquier solución pasa por una solución mixta, ya que por mucho que lo entiendas, al final tiene que memorizar que la Constitución es de 1978 y no de otro año. En cualquiera de los casos, consideramos fundamental entender el tema primero. La primera vez que leáis un tema, vuestro objetivo no debe ser aprenderlo, sino entenderlo. Ya lo estudiareis en su momento. Ahora toca entender lo que dice. Esto es especialmente relevante en los temas de derecho. Podrá sonar más o menos a chino, pero al final todo tiene una cierta lógica interna.
- Os van a evaluar por lo que os oigan decir, no por lo que hayáis escrito. No podemos negar que ambas variables correlacionan fuertemente, pero no son lo mismo.
- El examen lo haréis cuando no tengáis todos los temas frescos en la cabeza. Seguro que sabréis dar contenido a los temas que os hayáis estudiado, pero es bastante probable que todos los detalles que os sabíais el día siguiente a repasarlo, en el examen no los tengáis.
- No es descartable que leáis vuestro examen un mes después de haberlo escrito. Tenéis que ser capaces de leer lo que escribisteis entonces.
- En la lectura del tema mandáis vosotros. No hay ninguna prisa en acabar. Podéis tomaros todo el tiempo que consideréis oportuno. Salvando las distancias, sois como un párroco dando su homilía. Los que tenéis enfrente van a aguantar estoicamente todo lo que tengáis que decir durante todo el tiempo que habléis y no van a protestar por nada que digáis.
- Tenéis que tratar, y dejar claro que lo habéis hecho, todos los epígrafes del tema. En el caso del tema 10 del grupo II, por ejemplo, cuyo título es "El procedimiento administrativo: Concepto, naturaleza y caracterización. Procedimiento administrativo común y sus fases" tenéis que tratar los siguientes aspectos: (1) concepto del procedimiento administrativo, (2) su naturaleza, (3) su caracterización y (4) sus fases. El tema tendrá otras cosas, pero lo que tiene que quedar claro que habéis cubierto es esto último.
En base a todo lo anterior, os recomendamos lo siguiente:
- Tened muy claro de qué vais a hablar en cada epígrafe y centraros en eso en la redacción. Puede resultar algo confuso andar haciendo referencias tipo "como diremos más adelante en el tema" o "como ya habíamos anunciado anteriormente". Del mismo modo, si ya has tratado un aspecto del tema, no lo repitas al hablar de algo relacionado posteriormente. Puede hacer creer que estás poniendo cosas de relleno y que no te sabes el tema.
- Intentad hacer una redacción liviana. Frases muy largas, a parte de dificultar la lectura, también pueden dificultar la comprensión.
- Tened presente que el tema lo leeréis pasado un tiempo. Sed conscientes de ello a la hora de escribir. ¿Seréis capaces de entenderlo tal y como lo habéis escrito?
- Seguir una lectura si no estás muy atento es sumamente complicado. Si pierdes el hilo porque te distraes un momento es muy difícil retomarlo si leéis sin ningún tipo de pausa. No hay ninguna prisa. Tomaos todo el tiempo que necesitéis y marcad con silencios los cambios de epígrafes, leyendo acto seguido el título del nuevo tema que vayáis a tratar. No vale con tener un buen producto, hay que saberlo vender.
- No os metáis en jardines de los que no sepáis salir. Si no sabéis de qué trata cada título de una cierta ley, no empecéis a decir que el Título Preliminar habla del objeto y ámbito de aplicación de la misma, porque cuando os toque hablar del Título I ya no sabréis qué decir. Mejor hablad en general de la ley y quedareis mejor. Del mismo modo, no anunciéis que vais a decir siete principios rectores de lo que sea si cuando acabáis de describirlos os han salido sólo 5. Siempre es mejor decir que lo que sea se basa en una serie de principios rectores, entre los que se encuentran ... (los que recordéis en el examen). A lo mejor sabéis que son 7, pero si no os acordáis del séptimo, no os empecinéis. Todos solemos ser mucho más exigentes con nosotros mismos que el resto de la gente. A los que tengáis en frente les valdrá cualquier cosa que digáis. De algún modo, tenéis que ser internamente coherentes.
- Sobre el tema de las cifras. En el mundo real tener datos es complicado. Hay diversidad de fuentes y metodologías para estimar parámetros. Es importante tener una idea del orden de magnitud y saberse una o dos cifras significativas. No perdáis el tiempo intentando encontrar datos consistentes, porque probablemente no existen. Si los que encontráis o tenéis en el tema son dispares, no pasa nada. Queda mejor dar los dos datos dispares y decir por qué lo son (porque vienen de distintas fuentes, porque emplean distinta metodología, porque miden cosas distintas, porque tienen en consideración distintos agentes, etc.) que no peinar internet para encontrar los datos perfectos.
Si se os ocurre alguna cosa más, podéis ponerla en los comentarios.
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