¿Aprobar la oposición en dos convocatorias? Análisis de la nueva estrategia
Históricamente, conservar la nota en las Oposiciones al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado era casi una utopía. Hasta esta convocatoria, necesitabas superar el 70% de la calificación (es decir, conseguir más de 21 puntos) para que te guardaran la nota del escrito, siempre y cuando el temario y la dinámica se mantuvieran en el siguiente examen.
El plan de ir a por los 21 puntos en el escrito y dejar el oral para el año siguiente sonaba genial, pero tenía una fisura: a la vista de los resultados, al tribunal le costaba muchísimo otorgar notas por encima de esos 21 puntos. ¿El resultado? Casi todo el mundo se veía abocado a enfrentarse a la oposición completa en un solo año.
Pero ahora la situación ha dado un giro radical. La nota necesaria para conservar tu aprobado pasa a ser un 5, y esta norma aplica a todos los exámenes.
A raíz de este cambio, muchos opositores nos estáis contactando con un nuevo planteamiento: hacer la oposición en dos etapas. Es decir, ir a por el test en una primera convocatoria y dejar el temido oral para la siguiente.
¿Es una buena manera de enfocar la oposición? Como siempre en estos casos: depende. Sigue leyendo nuestro análisis.

El planteamiento general: Dividir para vencer
Para que no queden dudas, vamos a formalizar en qué consiste esta estrategia que tantos os estáis planteando:
La idea es ir con todo a aprobar el test este año. A partir de ahí, la planificación se centra exclusivamente en superar el oral en la convocatoria del año siguiente, dándote más de 12 meses de margen para prepararlo. Por lo tanto, bajo este esquema, ni siquiera te presentarías al oral en la convocatoria actual "para probar suerte".
Puntos positivos de ir a dos años
Claramente, esta opción resulta muy tentadora y tiene ventajas innegables:
Foco absoluto: Preparas solo el test cuando toca preparar el test, sin distracciones.
Tiempo de calidad: Tienes tiempo más que de sobra para preparar el oral. Los cuatro meses que suele haber entre pruebas no siempre son suficientes, y robarle tiempo al test para avanzar el oral puede pasarte factura en la primera prueba.
Menos estrés inicial: A priori, parece la solución perfecta para no saturarte. Exclusividad y plazos razonables para cada examen.
Puntos en contra: El peso de la "mochila"
El mayor inconveniente de esta estrategia es psicológico: el segundo intento se convierte en tu última oportunidad para aprovechar esa nota guardada. Y esa presión hay que saber gestionarla.
Sobre el papel, el plan es precioso. Vas con tiempo, te lo tomas con calma y puedes llegar a pensar que muy mal se tiene que dar para no ser funcionario al año siguiente. Esa es la euforia del día después de aprobar el test.
Pero, ¿qué pasa según avanzan las semanas?
Es muy probable que tu ritmo de estudio no sea el previsto y te acabes poniendo a hincar codos el mismo día que el resto de los opositores: justo después de que se celebre el test de esa nueva convocatoria.
Si esto ocurre, se genera una "mochila mental" muy pesada. Empezarán los reproches por no haber estudiado cuando tenías tiempo, el miedo a desaprovechar tu ventaja y el pánico absoluto a suspender y tener que volver a la casilla de salida (a estudiar el test de nuevo).
Todo esto sin contar la presión del entorno: tener que explicar en casa por qué una situación tan ventajosa se está complicando por procrastinar.
En resumen: es posible que en tu segundo año las cosas no fluyan como tenías previsto. Y cuando te des cuenta de que sacar el oral "con la gorra" no era tan fácil, el horror a volver a empezar de cero puede jugarte una mala pasada.
Conclusión y nuestra recomendación
Plantearse la oposición a dos años vista no es una mala idea a priori. De hecho, para muchos opositores con cargas familiares o laborales puede ser la única opción viable. Solo tiene un problema fundamental: exige una gestión mental y de planificación impecable, y tienes que ser muy consciente de ello desde el minuto uno.
No obstante, nuestra recomendación desde la academia es clara: aunque creas que no vas a llegar bien preparado a esta convocatoria, inténtalo.
Ponte en "modo oral" desde el primer día. Ve al examen con los temas que hayas podido afianzar. Quizá no sean tan pocos como crees. Quizá no los llevas tan mal. Quizá, simplemente, puedas aprobar.
Una oposición es un matapersonas. Cuanto antes os la quitéis de encima, mucho mejor para todos. De verdad.
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Y tú, ¿qué estrategia tienes en mente? ¿Eres del equipo de "dividir la oposición en dos años" o prefieres ir a por todas en esta convocatoria para quitártela de encima cuanto antes?
Déjanos tus dudas, miedos o tu planificación en los comentarios. Os leemos a todos y estaremos encantados de debatir con vosotros y ayudaros a tomar la mejor decisión. ¡Mucho ánimo con el estudio!